ViveConUve

Menos ruido en la cabeza, más vida en tu cuerpo.

Mi lado “hierbas” con los pies en la tierra: mindfulness, terapias complementarias y vida real

Mindfulness, respiración, terapias energéticas y espiritualidad con pies en la tierra, desde mis 50+ pero válido para cualquier edad.

Rincón tranquilo con luz cálida, cuarzos, libreta y una taza, donde trabajo mi lado hierbas, el mindfulness y la calma mental.
Mi lado “hierbas”: calma, simbolismo y pies en la tierra.

Durante mucho tiempo he llevado esto bastante en silencio.

Por un lado, me ves hablando de pasos, fuerza, ayuno, dormir mejor…
Por otro, si miras un poco más de cerca, encuentras cuarzos, respiraciones raras, alguna meditación guiada y cosas que, en muchos entornos, se despachan rápido con un:

“Este se está volviendo un poco hierbas”.

Y sí. Soy “un poco hierbas”. Pero con los pies en el suelo.

En este post no voy a intentar convencerte de nada. Solo quiero contarte qué cosas “energéticas” y de mindfulness me han ayudado, cuáles he dejado por el camino y cómo lo encajo con ViveConUve sin perder el sentido crítico ni dejar de ir al médico cuando toca.


Qué significa para mí ser “un poco hierbas”

Cuando digo que soy “un poco hierbas” NO quiero decir:

Para mí, ser un poco hierbas es otra cosa:

El término “hierbas” lo he escuchado muchas veces en boca de Borja Vilaseca, que habla con bastante humor de “el club de los hierbas” y de cómo, para muchos escépticos, cualquiera que se mete en desarrollo espiritual, eneagrama, meditación o autoconocimiento ya es automáticamente “hierbas”.

A mí me gusta el término justo por eso: porque lo reapropia. En vez de ofenderse, lo utiliza para nombrar a quienes, aun viniendo de una cultura muy mental, se atreven a explorar su mundo interior y a cuestionar cómo viven.

Yo me considero uno de esos: un “hierbas” que ha probado cosas que muchos médicos, psicólogos y científicos llaman “pseudoterapias”, y que aun así reconoce algo muy sencillo:

Algunas de esas prácticas, no sé si por sugestión, por efecto placebo o por lo que sea, a mí personalmente me han ayudado.

Y como me han ayudado, las cuento. No porque tenga todas las respuestas, sino porque forman parte de la verdad de este proceso.


De dónde sale mi lado hierbas (sin entrar en el salseo)

No voy a usar este post para hacer biografía detallada. Solo te resumo lo justo para entender por qué hoy hablo de esto.

De siempre he sentido cierta atracción por “este mundo”:

Pero fue a raíz de un accidente cerebrovascular cuando entré de verdad a fondo.

Ese ictus me dejó más de dos años sin poder trabajar. No podía tocar el clarinete sin que la cabeza amenazara con estallarme. Para alguien cuya vida gira tanto alrededor de la música, eso no fue solo un problema físico: fue un terremoto emocional.

En todo ese proceso:

Probé:

¿Hay evidencia sólida de todas ellas? No siempre.
¿Despiertan mucha grima en parte del mundo médico y científico? Sí.
¿Significa eso que, en mi caso, no pudieran ayudarme en nada? No.

Yo solo sé esto: en algunos momentos me sujetaron, me dieron calma, esperanza, sensación de estar haciendo algo más que esperar. No sé si fue sugestión, efecto placebo o mezcla de todo. Pero en mi experiencia concreta, sumaron. Y por eso forman parte de la historia que cuento aquí.


Lo que me he quedado: prácticas “hierbas” que uso de verdad

1. Respiración consciente para volver al cuerpo

La primera vez que alguien me habló de “respirar consciente” pensé: “¿Y qué crees que estoy haciendo todo el día, aguantar la respiración?”

La diferencia está en darse cuenta de cómo respiras y usarlo a propósito.

Hoy uso cosas muy sencillas:

No es magia. Pero hay bastante investigación que respalda que prácticas de mindfulness así de simples pueden ayudar a reducir estrés, ansiedad y mejorar la regulación emocional cuando se hacen con cierta continuidad [1].

Para mí, la clave es esa palabra: continuidad, no perfección.

2. Mindfulness para bajar el ruido (sin irme al Himalaya)

Durante años pensaba que meditar era sentarse en el suelo, con túnica y mantra. Lo que hago yo es mucho más modesto:

No siempre me apetece. No siempre me sale “bien”. Pero, con el tiempo, he notado que:

Las intervenciones basadas en mindfulness se usan cada vez más en psicología y salud mental: bien aplicadas y guiadas, pueden ayudar a reducir síntomas de ansiedad, depresión y estrés en distintas personas[1].

Eso no significa que sirvan para todo ni que sustituyan a una terapia o a medicación cuando hace falta. Pero, como herramienta para el día a día, a mí me resultan mucho más útiles que quedarme enganchado al móvil cada vez que la cabeza se pone ruidosa.

3. Cuarzos y objetos que me recuerdan quién quiero ser

Si buscas una explicación científica dura de “cómo funciona un cuarzo”, probablemente no la encontrarás tal y como la venden algunos.

Entonces, ¿por qué tengo cuarzos y piedras en mi vida?

En mi caso:

¿Podría vivir sin ellos? Por supuesto.
¿Me ayudan? Sí, porque cada vez que los miro me hacen acordarme de la vida que quiero estar construyendo, no de la que me arrastraba.

No los uso como amuletos mágicos. Los uso como post-it físicos que le dicen a mi cerebro: “oye, que habías decidido tratarte mejor”.

4. Terapias energéticas: lo que me aportaron y lo que no

He pasado por distintas terapias energéticas y enfoques más “sutiles”.

Aquí soy muy claro:

Con el tiempo, me he ido quedando con estos criterios:

Sé que muchas de estas prácticas se meten en el saco de las “pseudoterapias” y se critican con razón cuando prometen curaciones milagrosas o sustituyen tratamientos probados.

Justo por eso quiero remarcarlo:

Hay estudios que muestran que la espiritualidad bien integrada puede relacionarse con mejor bienestar emocional en algunas personas, siempre que no se use para culpabilizar ni para aislarse de la realidad[2].

Para mí, esa es la clave: espiritualidad que suma, no espiritualidad que pesa.


Lo que NO soy y no quiero ser

Quiero dejar claras unas cuantas líneas rojas:

Lo que sí creo es que:

Por eso este post está aquí, y no solo en una libreta privada.


Cómo encaja todo esto con ViveConUve y el Método UVE

Si has leído el post donde explico el Método UVE (Ubica, Verifica, Experimenta), ya sabes que me gusta aterrizar todo lo “espiritual” en cosas muy concretas de la vida diaria.

1. Ubica: poner nombre a lo que te pasa

Antes de probar nada, la pregunta es:

A veces la respuesta es: “necesito dormir”.
Otras: “necesito hablar con alguien serio, no solo respirar”.
Otras: “me vendrían bien 10 minutos de silencio conmigo”.

Sin esa ubicación honesta, lo hierbas se puede convertir en escapatoria.

2. Verifica: separar ayuda real de autoengaño

Aquí entra el filtro:

Si es lo primero, tiene sentido que siga.
Si es lo segundo, probablemente estoy metiendo otra carga en la mochila.

3. Experimenta: cambios pequeños, sostenidos

No hace falta un retiro de 10 días para ver si algo te ayuda.

Puedes experimentar con cosas muy pequeñas:

Luego ajustas. Igual que ajustas tu número de pasos o tus horarios de comida.


Si tú también tienes un lado hierbas (aunque no lo digas mucho)

Puede que leyendo esto pienses:

Bienvenido al club.

No necesitas elegir entre ser racional o ser sensible. Puedes usar herramientas “hierbas” con los pies en el suelo, sin entregar tu criterio a nadie.

Si quieres empezar por algo muy sencillo, te dejo tres ideas:

  1. Un minuto de respiración consciente al día.
    Cuando suene una alarma suave en el móvil, paras, inhalas y exhalas despacio unas cuantas veces, sin más.
  2. Un objeto con significado.
    No tiene por qué ser un cuarzo: puede ser una piedra, una pulsera, una entrada de concierto. Algo que te recuerde que estás en proceso.
  3. Un rincón mínimamente cuidado.
    Una silla, una luz que no te mate, una libreta. Un sitio que tu cerebro reconozca como “aquí se baja el volumen”.

Todo lo demás, lo iremos hilando en otros posts: hablaré de cómo gestiono el ruido mental, de mi rincón refugio, de mis rituales, de lo que he dejado de aguantar para poder cambiar… siempre con esa mezcla de cuerpo, cabeza y este lado hierbas que ya no pienso esconder.

Si te resuena este tema, te puede interesar también el post sobre menos ruido en la cabeza y salud mental .

Porque al final, ViveConUve va de eso: de vivir más en coherencia con quien eres, no de disfrazarte de algo que queda bien desde fuera.

Notas

  1. [1] Hervás, G. y colaboradores. Revisión sobre intervenciones psicológicas basadas en mindfulness y sus beneficios en la gestión del estrés, la ansiedad y la depresión. Disponible en SciELO: ver artículo .
  2. [2] Ureña-Bonilla, P. (2014). Estudio sobre espiritualidad, bienestar psicológico y salud percibida en el contexto laboral, mostrando asociaciones positivas cuando la espiritualidad se integra de forma sana. Disponible en SciELO: ver estudio .